*ARTICULOS EN Español
En
prensa: The Code for Global Ethics
(El
código para una ética global)
6.
Date de publication: 17/08/2007
Autor: Rodrigue TREMBLAY
Traductor: Guillermo F. Parodi y revisado por Horacio Garetto
"Un acuerdo [ con los Estados Unidos ] con el fin de
armonizar las normas del comercio, la seguridad o la defensa, obligaría,
en definitiva, a Canadá y México... a ceder a los Estados Unidos
el poder real sobre el comercio internacional, la inversión
internacional, la normativa medioambiental, la inmigración, y, en gran
parte, sobre la política exterior, e incluso sobre las políticas
fiscales y monetarias."
Roy McLaren, ex ministro liberal federal canadiense
Se puede esperar una
reacción muy negativa por parte de la población canadiense, y
también de las estadounidenses y mexicanas, cuando conozcan en detalle
lo que el trío de Bush-Calderon-Harper elaboraron minuciosamente estos
últimos años en el mayor secreto y en ausencia de ningún
debate público.
En
efecto, los tres gobiernos, relativamente impopulares, asentados actualmente en
Washington, Ottawa y México, se asociaron a enormes
compañías, la mayoría estadounidenses, con el fin de
establecer las bases de una futura Unión Norteamericana (UNA),
también llamado el proyecto para una "Integración
Profunda". Se trataría de una nueva alianza, de tipo permanente,
dentro de la cual los estadounidenses tendrían de hecho una influencia
preponderante. Esta unión obligaría a Canadá y a
México a armonizar numerosas leyes y reglamentos en función de
los intereses del mundo de los "Big Business", y de los del gobierno
estadounidense, sobre todo preocupado por sus ambiciones imperiales y no
democráticas a través del mundo.
Por
supuesto que tal plan de integración continental avanzada, tanto a nivel
económico como político, se aleja considerablemente de la idea
original de intercambios equitativos y libres, para los bienes y los servicios,
a causa de la abolición de las barreras arancelarias y no arancelarias
entre los países del hemisferio. Esta idea previamente tomó forma
con el Acuerdo de libre comercio de 1988, entre el Canadá y los Estados
Unidos. Más tarde, en 1994, Canadá tuvo que aceptar que
México se acople al Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA, por
sus siglas en inglés), siendo obligado también a hacer
concesiones sustanciales en cuanto a la aplicación de la Ley sobre
Inversión Canadá, la cual regula las tomas de control extranjeras
de compañías canadienses, además de garantizar a los
Estados Unidos un acceso privilegiado a los recursos energéticos
canadienses. Todo ello habría debido bastar para abrir el mercado
canadiense (estadounidense en el original. NdT) a las empresas estadounidenses
(canadienses en el original. NdT). Parece, sin embargo, que no es en absoluto
el caso. Las grandes sociedades y el gobierno estadounidense quieren servirse
del pretexto de la lucha al terrorismo para ir mucho más lejos y extraer
aún más concesiones por parte del Canadá.
En
efecto, bajo la presión de las grandes empresas, la mayor parte
estadounidenses, que tienen instalaciones en los dos lados de la frontera, y de
las preocupaciones por la seguridad del gobierno estadounidense, la idea
inicial de libre comercio se agrandó y pasó a un nivel bien
superior. Lo que se propone es ni más ni menos que transformar los
acuerdos de libre comercio en una organización política paraguas
que sería una especie de organización paralela a la Unión
Europea con su reagrupación de 27 países.
Realmente,
el proyecto norteamericano hasta podría sobrepasar lo realizado por la
UE en cuanto a integración económica y política.
Así pues, en Europa, las dos docenas y aún más de
países miembros conservaron su dominio sobre sus fuerzas armadas y sobre
su política exterior y, lo que es importante, no se encuentra
ningún país en posición de ejercer una influencia
hegemónica sobre el conjunto de la Unión. Ese no sería,
por supuesto, el caso en América del Norte, por el peso preponderante de
los Estados Unidos.
En los
hechos, lo que está en juego podría conducir a Canadá, a
México y a los Estados Unidos, tres países muy diferentes en
cuanto a población, cultura y orientaciones, a integrar de facto sus
fuerzas armadas y a fusionar sus políticas exteriores, para formar una
especie de Fortaleza Norteamericana, la cual operaría necesariamente
bajo el protectorado de los Estados Unidos. Necesariamente, en efecto, serían
los Estados Unidos y su gobierno los que tendrían el bastón de
mando en tal alianza, mientras que se relegaría a los dos socios
restantes al estatuto de casi colonias políticas y económicas.
Dudo que
eso pueda funcionar. Por una parte, los canadienses nunca aceptarán que
su país se convierta en una colonia de los Estados Unidos y el actual
gobierno minoritario de Stephen Harper sufrirá las consecuencias si
persiste en esta dirección. Los canadienses no desean de ninguna manera
ver que sus fuerzas armadas y su política exterior se funden, de facto,
en las de la América Imperial. Por otra parte, no desean en
ningún caso ver sus recursos naturales colocados bajo control
estadounidense y que sean explotados casi en su totalidad por empresas de ese
país, que tengan poco o nada de consideración por la
soberanía del Canadá y por el bienestar de sus habitantes. Del
mismo modo, la gran mayoría de los canadienses no desean ver desaparecer
el dólar canadiense en favor de un dólar estadounidense cada vez
con menos prestigio en el mundo, como algunos lo sugirieron.
Sin
embargo, todos estos temores podrían concretarse a largo plazo si tienen
éxito los esfuerzos, en gran parte secretos, que actualmente se
despliegan a los más altos niveles, en el marco de la operación misteriosa
conocida bajo el acrónimo inglés de "SPP",
acrónimo que indica que el programa fue bautizado con el nombre de
Cooperación Norteamericana para la Seguridad y la Prosperidad (se
usará el acrónimo SPP, en algunas referencias. NdT), conocido
también por la denominación de "Integración
Profunda". Esta iniciativa de integración fue oficialmente lanzada
en ocasión de una Cumbre entre George W. Bush (EE UU), Vicente Fox
(México) y Paul Martin (Canadá), que tuvo lugar en la ciudad de
Waco, en Texas el 23 de marzo de 2005.
Son las
grandes empresas canadienses y compañías cada vez menos
"canadienses", tal como Alcan a punto de ser vendida a la
británica Río Tinto, y filiales canadienses de empresas
estadounidenses, las que están a la cabeza de esta campaña en
favor de una Unión Norteamericana. En Canadá, estas empresas se
agrupan en el Consejo Canadiense de los Jefes de Empresas (CCCE, por sus siglas
en francés), que presiona al gobierno Harper en favor del plan.
–El Consejo Canadiense de los Jefes de Empresas cuenta con alrededor de
150 miembros corporativos.
Junto a
grandes sociedades y bancos canadienses, se encuentran las filiales de las
grandes compañías estadounidenses instaladas en Canadá,
como las empresas: du Pont, FED X, General Electric, General Motors, Chrysler,
Hewlett-Packard, Home Depot, IBM, Imperial Oil, Kodak, 3M, Microsoft, Pratt y
Whitney, Suncor, Wyeth, Xerox, etc. - Para los dirigentes de estas empresas, el
Canadá no es un país distinto de los Estados Unidos, sino un mercado
adyacente que es importante para invertir y para controlar.
Hace
cuatro años, en enero de 2003, que el CCCE lanzó su Iniciativa
Norteamericana de Seguridad y Prosperidad (INASP). Los políticos se
acoplaron más tarde. Los grandes objetivos de la iniciativa del CCCE se
agrupaban inicialmente en una estrategia de cinco puntos:
1
– La redefinición de las fronteras entre Canadá, Estados
Unidos y México;
2
– La maximización de las eficiencias reglamentarias;
3
– La negociación de un pacto continental global de seguridad
energética;
4
– La negociación de una alianza militar para la defensa
norteamericana;
5 -- Y,
la creación de un nuevo marco institucional para la nueva Unión
Norteamericana.
Más
tarde, el Consejo Canadiense de los Jefes de Empresas se asoció a otras
dos organizaciones: al "Council on Foreign Relaciones", un organismo
estadounidense conocido por su apoyo a la guerra de George W. Bush contra Irak,
y al "Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales" mexicano.
El grupo
de trabajo conjunto, bautizado como "Independent Task Force on the Future
of North America”, publicó un informe en mayo de 2005 cuyo
título era "Construir una Comunidad Norteamericana". El
informe proponía 39 recomendaciones específicas cuyo objetivo era
llegar a hacer desaparecer de facto las fronteras y de establecer un
único espacio económico asegurado, gracias a un acuerdo
político norteamericano entre los Estados Unidos, Canadá y
México.
En pocas
palabras, la recomendación central del grupo de trabajo era constituir,
a partir de 2010 (¡¡¡en solamente tres años!!!) una
comunidad económica asegurada para el conjunto del continente, la
Unión Norteamericana, con un perímetro común incluyendo
una estructura arancelaria común, un sistema común de seguridad,
todo combinado con la emisión de una tarjeta común de
tránsito fronterizo. –Se tiene con eso la esencia del proyecto
para una "Integración Profunda": un único mercado, una
única frontera económica, y un único sistema oficial de
seguridad. Por el momento nadie tiene la idea de una "sola bandera" o
de una "misma moneda", pero eso podría venir a largo plazo.
Es este
proyecto que fue objeto de debates en cumbres políticas realizadas en
Waco, Texas, en 2005, con el fin de hacer el lanzamiento, continuadas en marzo
de 2006, en Cancún, México. En esta última cumbre, se
acordó crear a un Consejo de la Competitividad Norte- Americana,
compuesto de 30 hombres de negocios provenientes en número igual de cada
país. Es ahora a este grupo de trabajo trinacional que incumbe establecer
las prioridades del programa SPP y controlar el proceso de integración
profunda gracias a transformaciones gubernamentales en los tres países.
– Los días 20 y 21 de agosto próximo, en una Cumbre en el
Castillo Montebello, situado en Montebello, Quebec, el presidente estadounidense
George W. Bush, el primer ministro canadiense Stephen Harper y el presidente
mexicano recientemente elegido, Felipe Calderón, se encontrarán
para discutir de los progresos registrados en el desarrollo del programa SPP,
en lo que será la tercera Cumbre.
La
mayoría de los Canadienses pensaban, hasta hace poco, que la iniciativa
trilateral emprendida tenía por objeto sobre todo facilitar el comercio
y los viajes entre los tres países, de una manera compatible con las
nuevas exigencias de seguridad que resultaron desde los acontecimientos del 11
de septiembre 2001.En efecto, si era ese el único objetivo de estos
debates trilaterales a nivel político y burocrático, los cuales
por otra parte comenzaron a partir de 2001, la mayoría aceptaría
que es necesario llegar a nuevos acuerdos administrativos con el fin de reducir
la duración de las demoras de los coches y camiones en los puestos
fronterizos, sea mediante la ampliación de las instalaciones
físicas, sea por la instauración de pre-aduanas. En este sentido,
la gente no tendría el temor de ver a su Gobierno prepararse para
abandonar pedazos enteros de soberanía nacional.
Más
de uno sospecha, sin embargo, que las largas líneas de camiones
canadienses que se observan frecuentemente a los puestos fronterizos estadounidenses,
seis años después del 9/11, dan prueba de una cierta mala fe por
parte del gobierno estadounidense, que parece utilizar la amenaza terrorista
para acrecentar su proteccionismo y para ejercer presiones indebidas sobre el
gobierno relativamente inexperto de Stephen Harper. Los canadienses no olvidan,
en efecto, cómo el gobierno de George W. Bush se ha negado a someterse a
los resultados de los numerosos juicios de los tribunales de arbitraje del
NAFTA, y ha forzado el Canadá a aceptar un acuerdo de comercio regulado
para la madera de construcción.
Sea como
fuese, uno debe aceptar la evidencia de que los objetivos del proyecto
"Integración Profunda" van mucho más lejos que la
simple reducción de los períodos de demora en los puestos
fronterizos. Estos objetivos son muy numerosos, muy controvertidos y muy
aventurados para la soberanía nacional del Canadá, ya que van
mucho más lejos que aumentar simplemente las instalaciones fronterizas y
armonizar las medidas de control para los flujos comerciales y
turísticos.
Realmente,
el objetivo último de la operación "Integración
Profunda" es llegar a crear a una Unión Norteamericana de
carácter político, y no solamente económico, dentro del
cual los tres países, sobre todo un país como el Canadá,
vendrían a perder elementos importantes de su soberanía nacional.
Sería una estructura política y económica que se
asemejaría a la Unión Europea, con sus dos docenas y aún
más países miembros, pero que tomaría en
Norteamérica una coloración imperialista. - El NAFTA se
transformaría en una unión aduanera y forzaría a los dos
países menos poderosos a adaptar sus leyes y reglamentos para que se
ajusten a las leyes y reglamentos estadounidenses, incluida la
obligación de ajustarse a las políticas estadounidenses en cuanto
a defensa y política exterior.
Como se
ve, se está bastante lejos de la idea de facilitar simplemente los
controles fronterizos para el movimiento de los bienes y personas. Lo que estas
Cumbres tenidas en secreto contemplan es más bien la creación una
nueva alianza política global entre los Estados Unidos, Canadá y
México. Pero, debido a la fuerza de la gravedad, eso
significaría, en la práctica, que los Estados Unidos
harían del Canadá, y hasta un determinado punto de México,
casi colonias de los EE.UU. - En efecto, los Estados Unidos son una especie de
elefanta que hace lo que se le viene a la cabeza, sobre todo desde que es
dirigido por el tándem Bush-Cheney, mientras que el Canadá y
México hacen, lo mejor que pueden, respectivamente el papel de un pequeño
castor y un pequeño zorro a su lado. Esto podría tener como
consecuencia deteriorar considerablemente la calidad de la democracia
canadiense.
Y, es
allí donde la albarda hiere. En cuanto un país de tamaño
medio acepta fusionar su política de la defensa con la de un gran
país –como son los Estados Unidos, que por añadidura son
imperialistas–, se vuelve muy difícil para el país
conservar una política exterior autónoma. - Su soberanía
nacional corre el riesgo entonces de reducirse y comprometerse de una manera
irreversible.
Son
numerosos los canadienses que temen con justa razón que el proyecto de
"Integración Profunda" que es actualmente objeto de debates, y
que se agita agresivamente en algunos medios, obligue a Canadá a dejar
caer toda veleidad de tener una política exterior independiente de la de
los Estados Unidos, a ver sus Fuerzas Armadas pasar a ser dependientes de las
de los Estados Unidos, y, - a abandonar su control sobre los ingresos
económicos y el desarrollo de sus recursos naturales, especialmente el
control sobre los recursos en petróleo y gas, así como sobre los
recursos hidráulicos e hidroeléctricos.
Algunos
entreven incluso el día en que se harán sentir presiones para que
el Canadá abandone el dólar canadiense, en favor de el
dólar estadounidense, provocando por el hecho mismo la pérdida de
independencia para sus políticas monetarias y fiscales. ¿Si estas
aprehensiones e inquietudes pueden parecer exageradas, podemos sin embargo
preguntarnos sobre la magnitud de las precauciones que se están tomando
para salvaguardar la soberanía y la independencia del Canadá?
¿Cuáles serían los fundamentos democráticos de una
unión política ampliada? ¿Cuáles son los costes políticos
y económicos con relación a las ganancias económicas
anunciadas? No se ha emprendido estudio alguno, que yo sepa, que haya evaluado
correctamente estas cuestiones con el fin de proporcionar un esclarecimiento
válido para un debate público de buena calidad.
Por lo
tanto, estamos forzados a sacar la conclusión que el proyecto para una
"Integración Profunda" y avanzada de Canadá en el seno
americano es fundamentalmente defectuoso, si no sencillamente subversivo a
nivel político. No hay ningún debate público articulado
sobre lo que está en juego, aunque tarde o temprano el gobierno
minoritario de Stephen Harper deberá necesariamente consultar y
convencer a la población canadiense antes de formular las leyes que
permitirían concretar la aplicación del proyecto.
Tal
debate público no tuvo lugar hasta ahora. Todo al contrario, todo parece
ser hecho para impedir a la población seguir el hilo de lo que se
discute, ya que todo se desarrolla a puertas cerradas. Con esto debería
bastar para plantearse dudas, aunque estos debates a más alto nivel
político no tienen aún fuerza de ley. En un futuro más o
menos alejado, los acuerdos ad hoc que son actualmente objeto de debates
deberán concretarse en acuerdos formales o incluso insertarse en un
nuevo Tratado entre los tres países. Se niega que sea esa la
intención, pero la lógica de la operación aboga mucho por
tal desenlace.
Personalmente, creo que lo que está
en juego es suficientemente importante como para que, tarde o temprano, se
realice un referéndum pan-canadiense sobre toda la cuestión de la
"Integración Profunda". En efecto, es imposible decidir con
justicia sobre un tema de tal trascendencia en el marco de una elección
general, ya que un partido político puede tomar el poder con una
minoría de votos entreverándose entre varios otros partidos. Una
elección general no puede aportar la legitimidad requerida por un
proyecto político de semejante trascendencia. Para lograrse,
sería necesario un referéndum pan-canadiense en el que la
población soberana pueda pronunciarse sobre la cuestión.
____________________________________________________
Nota
del Traductor: Se han omitido los hipervínculos del texto original
que llevaban a textos en francés no traducidos al español, salvo
los de Wikipedia que se omitieron por tratarse solo de información
general.
________________________________________________________
Rodrigue
Tremblay es
profesor emérito de economía en el Universidad de Montreal, y
puede contactarse con él en: rodrigue.tremblay@yahoo.com.
Es autor
del libro ‘The New American Empire’ (El Nuevo Imperio Americano).
Su blog: www.thenewamericanempire.com/blog
y
www.TheCodeForGlobalEthics.com/____________________________________________________________
Fuente: http://www.thenewamericanempire.com/tremblay=1072b
Artículo original publicado el 9 de agosto de 2007
Sobre el autor
Guillermo
F. Parodi y Horacio Garetto son miembros de Cubadebate y Rebelión.
Parodi es también miembro de Tlaxcala, la red de traductores
por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede
reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar
al autor, al traductor, al revisor y la fuente.
URL de este
artículo en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=3599&lg=es
5.
www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=3219&lg=es
Imperialismo y fascismo crecientes en Estados Unidos
AUTOR:
Rodrigue TREMBLAY
Traducido
por Mar Rodríguez
«Si
la tiranía y la opresión ocupan esta tierra, será como
luchar contra un enemigo extranjero.»
James
Madison (1751-1836), cuarto presidente de Estados Unidos y autor de la
Constitución.
«Cuando
el fascismo entre en Estados Unidos, vendrá envuelto en la bandera y
portando la cruz.»
Sinclair
Lewis, It Can't Happen Here, 1935.
«Los
desgraciados acontecimientos en el extranjero nos han vuelto a enseñar
dos sencillas verdades sobre la libertad de un pueblo democrático. La
primera es que la libertad de una democracia no está a salvo si el
pueblo tolera el crecimiento de un poder privado hasta tal punto que se vuelva
más fuerte que el estado democrático mismo. Eso es, en resumen,
fascismo: la posesión del gobierno por parte de una persona, grupo u
otro poder privado controlador.»
Franklin
D. Roosevelt (1882-1945), 32.º presidente de Estados Unidos.
«...
Un imperio es despotismo y un emperador es un déspota, sin
límites legales ni nada que no sea su propia voluntad; es una
tiranía más absoluta que la monarquía absoluta. Pues,
aunque la voluntad de un monarca absoluto es la ley, sus edictos deben registrarse
en los parlamentos. Esta formalidad no resulta necesaria en un imperio.»
John
Adams (1735-1826), segundo presidente de Estados Unidos.
«Soy
el comandante en jefe, ¿sabe?, no necesito explicar nada, no tengo que
explicar por qué digo las cosas. Eso es lo interesante de ser presidente.
Quizá tenga que explicarme alguien por qué dice algo, pero yo no
siento que deba una explicación a nadie.»
George
W. Bush, citado en el libro Bush at War de Bob Woodward.
Puede
ser, en parte, a consecuencia de los ataques terroristas del 11 de septiembre
de 2001 y la
sensación de una creciente amenaza externa de los islamistas
fanáticos, pero resulta indudable que en los Estados Unidos del siglo
XXI están aumentando el imperialismo hacia fuera y el fascismo hacia
dentro. Resulta sorprendente porque, junto con el comunismo totalitario, estas
fueron precisamente las enfermedades políticas más desastrosas
del siglo XX contra las cuales lucharon Estados Unidos y otros países
democráticos. Provocaron dos guerras mundiales y convirtieron el siglo
XX en el más sanguinario de la historia de la humanidad. La
evolución resulta importante no sólo para Estados Unidos, sino
también para los demás países democráticos, porque
si Estados Unidos, con una de las mejores constituciones democráticas
del mundo, cae en una forma de totalitarismo benévolo,
¿cuál es la suerte de la democracia en el resto del mundo?
Antes de
continuar, vamos a definir algunos términos. ¿Qué es
imperialismo? ¿Qué es fascismo? Y ¿qué es el
totalitarismo? ¿Qué es democracia?
En
primer lugar, imperialismo es el uso de la fuerza en las relaciones
internacionales fuera del ámbito legal y de las exigencias de la
autodefensa, con el objeto de tomar el control de países extranjeros, su
población y sus recursos, y con la expresa intención de cambiar
su cultura o sistema de gobierno.
—El
mejor libro sobre imperialismo es la obra de J.A. Hobson, Imperialismo (1902).
En
segundo lugar, el fascismo es un régimen político caracterizado
por un alto grado de concentración del poder en el estado, en un partido
político o en una persona, acompañado de una forma
mesiánica y beligerante de nacionalismo, mediante la usurpación
de las prerrogativas legislativas y judiciales por la rama ejecutiva del
gobierno, la supresión de las libertades individuales en el país,
la adoración de los símbolos nacionales como la bandera, el
aumento del militarismo y la expansión militar en el extranjero, a
menudo para vengar alguna supuesta humillación.
—Uno
de los mejores libros sobre fascismo es la obra Anatomía del
fascismo (2004)
de Robert O. Paxton.
En
tercer lugar, el totalitarismo es un concepto amplio que se refiere al ejercicio del poder
por un partido o por una persona en un país mediante la fuerza, sin
restricción de leyes ni normas.
—Quizá
el mejor libro sobre totalitarismo sea Los orígenes del
totalitarianismo (1958),
de Hannah Arendt.
Por
último, la
democracia es
una forma de gobierno en la cual las preferencias de los ciudadanos son de
crucial importancia para la adopción de políticas públicas
y las personas eligen un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.
Se basa en la regla de la ley, la descentralización y la
separación de poderes, y en la protección de las libertades
fundamentales y los derechos individuales. Es la antítesis del
imperialismo, el fascismo y todo tipo de totalitarismo.
—
Un análisis clásico de la democracia de estilo estadounidense es el de Alexis
de Tocqueville en La democracia en América (1835).
Analicemos
algunos de los hechos y acontecimientos que han tenido lugar en los
últimos tiempos en Estados Unidos. Cuando se unen para formar un todo,
constituyen un marco político y legal muy robusto que podría
permitir al presidente George W. Bush o a cualquier otro político
dirigir Estados Unidos con decretos, en lugar de mediante la voluntad del
pueblo.
En
primer lugar, se encuentra la doctrina neoconservadora imperialista adoptada por el gobierno de Bush
y Cheney, que se utilizó para iniciar la invasión militar ilegal
de Irak en marzo de 2003. Esto obedecía a la doctrina imperialista de
Bush de guerras preventivas, unilateralidad internacional y supremacía
militar asertiva estadounidense en todo el mundo. Según la doctrina de
política exterior de orgullo desmedido, Estados Unidos podría
invadir cualquier país, especialmente en Oriente Medio, para imponer un
gobierno democrático local favorable a Estados Unidos y sus aliados. El
país ocupado se convertiría entonces en un modelo para otros
países, los cuales adoptarían el mismo tipo de régimen político
e iguales políticas. Ya conocemos todos el resultado que ha obtenido
esta doctrina imperialista en Irak y sus desastrosas consecuencias.
La
doctrina de Bush de 2002, al afirmar el derecho de Estados Unidos a invadir
otros países por razones vagas de ingeniería social,
construcción de la nación o cambio de régimen, es
contraria a los principios de Nuremberg y a la prohibición de las guerras
agresivas que se hace en la Carta de las Naciones Unidas, ideas ambas que
habían tenido un fuerte apoyo de los líderes estadounidenses hace
sesenta años. Por ejemplo, la Carta de Nuremberg estipula que: «El
inicio de una guerra de agresión... no sólo es un crimen
internacional, es el crimen internacional supremo». En cuanto a la Carta
de la ONU, su preámbulo afirma que se ha establecido «para evitar
el azote de la guerra a las generaciones venideras».
En
segundo lugar, en un modo que recuerda vagamente al régimen de Adolf
Hitler con la suspensión del derecho de habeas corpus en Alemania el 28 de febrero de 1933, el
régimen de Bush y Cheney también ha suspendido ese mismo derecho
en Estados Unidos. En efecto, el 17 de octubre de 2006, el presidente George W.
Bush firmó
la ley S.3930 sobre
Comisiones Militares, que elimina el derecho de habeas corpus para extranjeros acusados de
terrorismo y para estadounidenses y extranjeros calificados como
«combatientes enemigos» por la rama ejecutiva. Según esta
ley, cualquier persona, ciudadana o no, puede verse privada de la
protección del proceso debido a capricho de la rama ejecutiva y
permanecer en prisión por tiempo indefinido sin recurso legal. Estados Unidos es probablemente
el único país del mundo que, tras haber suspendido el derecho de habeas
corpus,
continúa calificándose de país
«democrático».
Tercero:
la Ley sobre
autorización de defensa de 2006 (H.R. 1815), aprobada por el congreso el
30 de septiembre de 2006 y ratificada por el presidente George W. Bush el 17 de
octubre de 2006, autoriza al presidente a imponer la ley marcial en el caso de que se produzca un
«incidente» terrorista, si él u otros funcionarios federales
perciben una alteración del «orden público».
Podría aplicarse la ley marcial, por ejemplo, como respuesta a un ataque
terrorista, pero no se excluye la posibilidad de que se imponga si algunas
protestas contra la guerra se convirtieran en acciones desordenadas, o
después de algún disturbio político importante. Puesto que
el gobierno actual de Bush y Cheney no halló problema alguno cuando
declaró una guerra en otro país con un pretexto, ¿qué
les impediría imponer la ley marcial en el país con otro
pretexto?
En
cuarto lugar, debemos recordar que cuando el Congreso aprobó la Ley sobre
insurrección en 1807, el objetivo era la importante restricción
de la capacidad del presidente para desplegar el ejército en Estados
Unidos. La Ley de Posse Comitatus de 1878 reforzó estas restricciones al imponer una
condena a dos años de prisión a cualquier persona que
utilizará al ejército en Estados Unidos sin permiso expreso del
Congreso. En efecto, su sección 1385, (uso del ejército y la
aviación como posse comitatus), en su enmienda posterior, establece
que: «Quienquiera que, a excepción de los casos y las
circunstancias expresamente autorizados en la Constitución o mediante
una ley del Congreso, utilice de forma voluntaria alguna parte del ejército
o de las fuerzas aéreas como posse comitatus o de otro modo para ejecutar la ley,
será multado según esta sección o encarcelado durante no
más de dos años, o ambos».
Todas
estas protecciones han quedado eliminadas. En efecto, la adopción de la
Ley de autorización de la defensa nacional para el año fiscal
2007 (H.R. 5122) cambió el nombre de la disposición clave en el
libro de estatutos de «Ley contra la insurrección» a
«Ley sobre la obligación del cumplimiento de las leyes para
restaurar el orden público». Mientras la Ley contra la
insurrección de 1807 en Estados Unidos establecía que el
presidente sólo podría desplegar las tropas en el país
«para aplastar, en un estado, toda insurrección, violencia
doméstica, combinación ilegal o conspiración», la nueva ley permite al
presidente, no sólo declarar la ley marcial y gobernar por decreto, sino
también tomar el mando de las tropas de la Guardia Nacional sin la
autorización de los gobernadores de los estados. La ley también
aumenta la lista de los casos permitidos para la proclamación de la ley
marcial, con los «desastres naturales, epidemias u otra emergencia de
sanitaria grave, ataque o incidente terrorista u otro problema», cuyo ámbito no se limita
ni queda definido. Se han eliminado todas las salvaguardas contra el uso del
ejército en el país en favor de la concesión de nuevos
poderes al presidente, que puede hacerlo casi a capricho.
En
quinto lugar, la directiva presidencial sobre seguridad nacional, firmada por el presidente George
W. Bush el 4 de mayo de 2007, hecho que no recibió cobertura en los
medio de comunicación estadounidenses mayoritarios ni se comentó
en el Congreso de Estados Unidos, va incluso más allá y declara
que, en el caso de que se produzca un «acontecimiento
catastrófico», el presidente puede convertirse en un dictador de
hecho: «El presidente liderará las actividades del gobierno
federal para garantizar el gobierno constitucional».
En sexto
lugar, el 15 de marzo de l2004, la Casa Blanca de Bush y Cheney
autorizó, sin aprobación del Ministerio de Justicia y sin tener
en cuenta las objeciones del entonces fiscal general, John Ashcroft, el programa de espionaje
doméstico y escuchas telefónicas sin supervisión judicial
adecuada. Esto
fue un programa ilegal de espionaje doméstico, puesto que violaba la Ley
sobre vigilancia en el extranjero mediante el espionaje, de 1978, que establecía un panel
de jueces para decidir en secreto sobre las solicitudes de permiso para las
escuchas telefónicas. Cuando un gobierno comienza a quebrantar la ley, no
hay modo de saber de antemano adónde y hasta dónde
llegará. Es campo abierto.
Por
último, sobre la práctica de someter a tortura y otros tratamientos degradantes
a los detenidos, a pesar de la clara obligación de no hacerlo
según la legislación internacional y estadounidense, resulta
verdaderamente sorprendente que el gobierno de Bush y Cheney necesitaran un
recordatorio del Tribunal Supremo en junio de 2006, explicando que
debían cumplir el Convenio de Ginebra. Al parecer, a ellos no se les
había ocurrido.
Hay
siete hechos ominosos entre los más graves, algunos de los cuales han
pasado claramente inadvertidos en Estados Unidos, pero que harían
revolverse en sus tumbas a los padres de la Constitución estadounidense,
si pudieran ver lo que se está haciendo con su obra.
Técnicamente, el ciudadano medio continúa disfrutando en Estados
Unidos de bastante libertad personal, pero esto podría cambiar en menos
que canta un gallo o, más exactamente, en lo que se tarda en estampar
una firma. No cabe duda de que durante los últimos seis años el
gobierno de Bush y Cheney ha llevado a Estados Unidos hacia el imperialismo y el fascismo.
Esto no
niega que vivimos en tiempos difíciles y peligrosos, pero los
estadounidenses deben rezar para que no se produzca ningún acontecimiento
catastrófico durante el gobierno de George W. Bush, porque dispone de
todos los mecanismos y dispositivos necesarios en marcha para suspender las
libertades civiles e imponer un régimen fascistoide a los
estadounidenses cuando se presente una excusa. Este es un pensamiento
esclarecedor.
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Rodrigue
Tremblay es
profesor emérito de economía en el Universidad de Montreal, y
puede contactarse con él en: rodrigue.tremblay@yahoo.com.
Es autor
del libro ‘The New American Empire’ (El Nuevo Imperio Americano).
Su blog: www.thenewamericanempire.com/blog
y
www.TheCodeForGlobalEthics.com/______________________________________________________________
Fuente: http://www.thenewamericanempire.com/tremblay=1069
Sobre el autor.
Mar
Rodríguez es miembro de Tlaxcala,
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su integridad y mencionar a sus autores y la fuente.
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4.
20 Citas del presidente George W. Bush
12
Diciembre 2006
1. “Creo
que Dios quiere que yo sea presidente.”
["I believe God wants me to be
president"
is
a Bush statement during a meeting with Rev. Richard Land, head of the public policy arm of the Southern Baptist
Convention, in 1999.]
2.
[Fui]
“escogido por la gracia de Dios para dirigir en ese momento.”
([I was] "chosen by the grace of God to lead at
that moment", is a Bush quotation reported by Michael Duffy in Time magazine immediately after 9/11.)
3. “Dios me dijo que atacara
a Al Qaeda y los ataqué, y entonces me instruyó que atacara a
Sadam, lo que hice, y ahora estoy determinado a solucionar el problema en
Oriente Próximo.”
["God told me to strike at
al-Qaeda and I struck them, and then he instructed me to strike at Saddam,
which I did, and now I am determined to solve the problem in the Middle East. " comes from a
remark made by Bush to Palestinian negotiator Nabil Shaath, made to and
reported by BBC News on Thursday, October 6 2005.]
4. “Confío
en que Dios habla a través de mi persona. Sin eso, no podría
hacer mi trabajo.”
["I trust God speaks through
me. Without that, I couldn't do my job" is a Bush remark
to a group of Amish people he met with privately on
July 9, 2004, and as published by the Lancaster New Era, July 16, 2004.]
5.
“El
problema con los franceses es que no tienen una palabra para
“entrepreneur” (empresario, en inglés y francés)
["The problem with the French
is that they don't have a word for 'entrepreneur'" comes from a remark made by Bush
during a discussion of the French economy during the 2002 G8 summit in
Kananaskis, Alberta, as reported in The Times (London), July 9, 2002.]
6. “Vean, en
mi línea de trabajo hay que repetir permanentemente cosas una y otra y
otra vez para que la verdad sea comprendida, algo como catapultar la
propaganda.”
["See, in my line of work you
got to keep repeating things over and over and over again for the truth to sink
in, to kind of catapult the propaganda." comes
from remarks Bush made during a
Social Security Conversation at the Athena Performing Arts Center in New York
on May 24, 2005.]
7. “Sólo quiero que ustedes lo sepan, cuando
hablamos de guerra, en realidad hablamos de paz.”
["I just want you to know that, when we talk about war, we're
really talking about peace" is taken from
a Bush speech at the Department of Housing and Urban Development, Washington,
D.C., June 18, 2002.]
8.
“Esta
noción de que USA se está preparando para atacar a Irán es
simplemente ridícula. Y, habiéndolo dicho, todas las opciones
están sobre la mesa.”
["This
notion that the United States is getting ready to attack Iran is simply
ridiculous. And having said that, all options are on the table" is a widely known remark that Bush made during a press conference, after a
meeting with EU leaders, in Brussels, Belgium, on February 22, 2005.]
9. “Lo más importante
para nosotros es encontrar a Osama bin Laden. Es nuestra prioridad
número uno y no descansaremos hasta que lo encontremos.”
["The most important thing is
for us to find Osama bin Laden. It is our number one priority and we will not
rest until we find him" was recorded at a Bush
White House press conference in Washington, D.C., on
September 13, 2001.]
10.
“No
sé dónde está Bin Laden. No tengo la menor idea y en
realidad no me importa. No es tan importante. No es nuestra prioridad.”
["I don't know where bin Laden
is. I have no idea and really don't care. It's not that important. It's not our priority" was
recorded at George W. Bush's White House press conference in the James S. Brady
Briefing Room, Washington, D.C., on
March 13, 2002.]
11. “Encontramos
las armas de destrucción masiva. Encontramos laboratorios
biológicos… para los que dicen que no hemos encontrado los
artefactos de fabricación prohibidos o las armas prohibidas, se
equivocan, los encontramos.”
["We found the weapons of
mass destruction. We found biological laboratories...for those who say we
haven't found the banned manufacturing devices or banned weapons, they're
wrong, we found them" is a statement Bush made in Washington, D.C., on May 29,
2003.]
12.
“Oh,
no, no vamos a tener ninguna pérdida [en Irak]”
["Oh, no, we're not going to
have any casualties [in Iraq]" is a statement made by
Bush during a discussion in early
2003 about the Iraq war with Christian Coalition founder Pat Robertson in
Nashville, Tennessee, and as quoted by Robertson himself.]
13.
“Brownie
(Michael Brown de FEMA, encargado de la ayuda a New Orleans), estás
haciendo un tremendo trabajo.”
["Brownie (Michael Brown
of FEMA), you're doing a heck of a job" is still fresh
in everybody's memory; it is a public
statement made by Bush about Michael D. Brown, head of Fema, following
Hurricane Katrina, at Mobile Regional Airport in Mobile, Alabama. on September
2, 2005.]
14. “Si
esto fuera una dictadura, sería muchísimo más
fácil, mientras yo sea el dictador.”
["If
this were a dictatorship, it'd be a heck of a lot easier, just so long as I'm
the dictator" is taken from an audio clip of President-elect
George W. Bush, at a photo-op with congressional leaders during his first trip
to Capitol Hill, Washington, D.C., December 18, 2000; it was also reported on Online
NewsHour,
Washington, DC, December 18, 2000.]
15. “Esa
gente está tratando de quebrantar la voluntad de los ciudadanos
iraquíes, y quieren que nos vayamos… Creo que al mundo le
iría mejor si nos fuésemos… ”
["These people are trying to
shake the will of the Iraqi citizens, and they want us to leave...I think the
world would be better off if we did leave..."/This was said by
Bush during the presidential debate of September
20, 2004.]
16. “Nuestros
enemigos son innovadores e imaginativos, y nosotros también. Nunca dejan
de pensar en nuevas maneras de dañar a nuestro país y a nuestro
pueblo, y nosotros tampoco.”
["Our enemies are innovative
and resourceful, and so are we. They never stop thinking about new ways to harm
our country and our people, and neither do we."/Bush's remarks
video clipped in Washington, D.C., as he signed the
Defense Appropriations Act for Fiscal Year 2005, on August 5, 2004.]
17.
”No
tengo ni la más mínima idea de lo que pienso sobre la
política internacional, exterior.”
[“I don’t have
the foggiest idea about what I think about international foreign policy”
can be found in Bob Woodward's book "State of Denial".]
18.
“Soy
el comandante –ven, no necesito explicar– no tengo que explicar por
qué digo cosas. Es lo interesante de ser presidente.”
["I'm the commander —
see, I don't need to explain — I do not need to explain why I say things.
That's the interesting thing about being president." can be found in
Bob Woodward's book "Bush at War".]
19.
“Tampoco
soy muy analítico. Ustedes saben que no paso mucho tiempo pensando en
mí, sobre por qué hago cosas.”
["I'm
also not very analytical. You know I don't spend a lot of time thinking about
myself, about why I do things" was recorded by
journalists aboard Air Force One, on June 4, 2003.]
20. “Muchos
iraquíes pueden oírme esta noche en una emisión traducida
por radio, y tengo un mensaje para ellos: Si debemos comenzar una
campaña militar, será dirigida contra los hombres sin ley que
gobiernan su país y no contra ustedes.”
["Many Iraqis can hear me
tonight in a translated radio broadcast, and I have a message for them: If we
must begin a military campaign, it will be directed against the lawless men who
rule your country and not against you" comes from the
transcript of a Bush speech made on March 17, 2003, days before the U.S.-led
invasion of Iraq.]
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Rodrigue Tremblay es profesor emérito de
economía en el Universidad de Montreal, y puede contactarse con
él en: rodrigue.tremblay@yahoo.com.
Es autor del libro ‘The New American Empire’ (El Nuevo Imperio Americano). Su blog: http://www.thenewamericanempire.com/blog
3.
N.B.:
Traducido del inglés por Agaustin Funes,
Argentina
6 de Noviembre 2006
"Un hombre puede contruirse un trono de bayonetas, pero no
puede sentarse en el."
William Ralph Inge
"¿Cuál es la idea de tener esta
supremacía militar...si es que no la podemos utilizar?"
Madeleine Albright, Ex-embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones
Unidas y Ex-Secretaria de Estado.
"No es una exageración decir que es claro el
interés de los mayores exportadores de armamentos del mundo de
asegurarse que alguna esté ocurriendo siempre en algún
lugar."
Marilyn Waring
(Counting for Nothing)