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En prensa: The Code for Global Ethics

(El código para una ética global)

 

6.

Date de publication: 17/08/2007

Cumbre de Montebello, 20-21 de agosto de 2007:

Canadá y el Proyecto Unión Norteamericana

Autor: Rodrigue TREMBLAY

Traductor: Guillermo F. Parodi y revisado por Horacio Garetto

 

"Un acuerdo [ con los Estados Unidos ] con el fin de armonizar las normas del comercio, la seguridad o la defensa, obligaría, en definitiva, a Canadá y México... a ceder a los Estados Unidos el poder real sobre el comercio internacional, la inversión internacional, la normativa medioambiental, la inmigración, y, en gran parte, sobre la política exterior, e incluso sobre las políticas fiscales y monetarias."

Roy McLaren, ex ministro liberal federal canadiense

 

 

Se puede esperar una reacción muy negativa por parte de la población canadiense, y también de las estadounidenses y mexicanas, cuando conozcan en detalle lo que el trío de Bush-Calderon-Harper elaboraron minuciosamente estos últimos años en el mayor secreto y en ausencia de ningún debate público.

 

En efecto, los tres gobiernos, relativamente impopulares, asentados actualmente en Washington, Ottawa y México, se asociaron a enormes compañías, la mayoría estadounidenses, con el fin de establecer las bases de una futura Unión Norteamericana (UNA), también llamado el proyecto para una "Integración Profunda". Se trataría de una nueva alianza, de tipo permanente, dentro de la cual los estadounidenses tendrían de hecho una influencia preponderante. Esta unión obligaría a Canadá y a México a armonizar numerosas leyes y reglamentos en función de los intereses del mundo de los "Big Business", y de los del gobierno estadounidense, sobre todo preocupado por sus ambiciones imperiales y no democráticas a través del mundo.

 

Por supuesto que tal plan de integración continental avanzada, tanto a nivel económico como político, se aleja considerablemente de la idea original de intercambios equitativos y libres, para los bienes y los servicios, a causa de la abolición de las barreras arancelarias y no arancelarias entre los países del hemisferio. Esta idea previamente tomó forma con el Acuerdo de libre comercio de 1988, entre el Canadá y los Estados Unidos. Más tarde, en 1994, Canadá tuvo que aceptar que México se acople al Acuerdo de Libre Comercio Norteamericano (NAFTA, por sus siglas en inglés), siendo obligado también a hacer concesiones sustanciales en cuanto a la aplicación de la Ley sobre Inversión Canadá, la cual regula las tomas de control extranjeras de compañías canadienses, además de garantizar a los Estados Unidos un acceso privilegiado a los recursos energéticos canadienses. Todo ello habría debido bastar para abrir el mercado canadiense (estadounidense en el original. NdT) a las empresas estadounidenses (canadienses en el original. NdT). Parece, sin embargo, que no es en absoluto el caso. Las grandes sociedades y el gobierno estadounidense quieren servirse del pretexto de la lucha al terrorismo para ir mucho más lejos y extraer aún más concesiones por parte del Canadá.

 

En efecto, bajo la presión de las grandes empresas, la mayor parte estadounidenses, que tienen instalaciones en los dos lados de la frontera, y de las preocupaciones por la seguridad del gobierno estadounidense, la idea inicial de libre comercio se agrandó y pasó a un nivel bien superior. Lo que se propone es ni más ni menos que transformar los acuerdos de libre comercio en una organización política paraguas que sería una especie de organización paralela a la Unión Europea con su reagrupación de 27 países.

 

Realmente, el proyecto norteamericano hasta podría sobrepasar lo realizado por la UE en cuanto a integración económica y política. Así pues, en Europa, las dos docenas y aún más de países miembros conservaron su dominio sobre sus fuerzas armadas y sobre su política exterior y, lo que es importante, no se encuentra ningún país en posición de ejercer una influencia hegemónica sobre el conjunto de la Unión. Ese no sería, por supuesto, el caso en América del Norte, por el peso preponderante de los Estados Unidos.

 

En los hechos, lo que está en juego podría conducir a Canadá, a México y a los Estados Unidos, tres países muy diferentes en cuanto a población, cultura y orientaciones, a integrar de facto sus fuerzas armadas y a fusionar sus políticas exteriores, para formar una especie de Fortaleza Norteamericana, la cual operaría necesariamente bajo el protectorado de los Estados Unidos. Necesariamente, en efecto, serían los Estados Unidos y su gobierno los que tendrían el bastón de mando en tal alianza, mientras que se relegaría a los dos socios restantes al estatuto de casi colonias políticas y económicas.

 

Dudo que eso pueda funcionar. Por una parte, los canadienses nunca aceptarán que su país se convierta en una colonia de los Estados Unidos y el actual gobierno minoritario de Stephen Harper sufrirá las consecuencias si persiste en esta dirección. Los canadienses no desean de ninguna manera ver que sus fuerzas armadas y su política exterior se funden, de facto, en las de la América Imperial. Por otra parte, no desean en ningún caso ver sus recursos naturales colocados bajo control estadounidense y que sean explotados casi en su totalidad por empresas de ese país, que tengan poco o nada de consideración por la soberanía del Canadá y por el bienestar de sus habitantes. Del mismo modo, la gran mayoría de los canadienses no desean ver desaparecer el dólar canadiense en favor de un dólar estadounidense cada vez con menos prestigio en el mundo, como algunos lo sugirieron.

 

Sin embargo, todos estos temores podrían concretarse a largo plazo si tienen éxito los esfuerzos, en gran parte secretos, que actualmente se despliegan a los más altos niveles, en el marco de la operación misteriosa conocida bajo el acrónimo inglés de "SPP", acrónimo que indica que el programa fue bautizado con el nombre de Cooperación Norteamericana para la Seguridad y la Prosperidad (se usará el acrónimo SPP, en algunas referencias. NdT), conocido también por la denominación de "Integración Profunda". Esta iniciativa de integración fue oficialmente lanzada en ocasión de una Cumbre entre George W. Bush (EE UU), Vicente Fox (México) y Paul Martin (Canadá), que tuvo lugar en la ciudad de Waco, en Texas el 23 de marzo de 2005.

 

Son las grandes empresas canadienses y compañías cada vez menos "canadienses", tal como Alcan a punto de ser vendida a la británica Río Tinto, y filiales canadienses de empresas estadounidenses, las que están a la cabeza de esta campaña en favor de una Unión Norteamericana. En Canadá, estas empresas se agrupan en el Consejo Canadiense de los Jefes de Empresas (CCCE, por sus siglas en francés), que presiona al gobierno Harper en favor del plan. –El Consejo Canadiense de los Jefes de Empresas cuenta con alrededor de 150 miembros corporativos.

 

Junto a grandes sociedades y bancos canadienses, se encuentran las filiales de las grandes compañías estadounidenses instaladas en Canadá, como las empresas: du Pont, FED X, General Electric, General Motors, Chrysler, Hewlett-Packard, Home Depot, IBM, Imperial Oil, Kodak, 3M, Microsoft, Pratt y Whitney, Suncor, Wyeth, Xerox, etc. - Para los dirigentes de estas empresas, el Canadá no es un país distinto de los Estados Unidos, sino un mercado adyacente que es importante para invertir y para controlar.

 

Hace cuatro años, en enero de 2003, que el CCCE lanzó su Iniciativa Norteamericana de Seguridad y Prosperidad (INASP). Los políticos se acoplaron más tarde. Los grandes objetivos de la iniciativa del CCCE se agrupaban inicialmente en una estrategia de cinco puntos:

 

1 – La redefinición de las fronteras entre Canadá, Estados Unidos y México;

 

2 – La maximización de las eficiencias reglamentarias;

 

3 – La negociación de un pacto continental global de seguridad energética;

 

4 – La negociación de una alianza militar para la defensa norteamericana;

 

5 -- Y, la creación de un nuevo marco institucional para la nueva Unión Norteamericana.

 

Más tarde, el Consejo Canadiense de los Jefes de Empresas se asoció a otras dos organizaciones: al "Council on Foreign Relaciones", un organismo estadounidense conocido por su apoyo a la guerra de George W. Bush contra Irak, y al "Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales" mexicano.

 

El grupo de trabajo conjunto, bautizado como "Independent Task Force on the Future of North America”, publicó un informe en mayo de 2005 cuyo título era "Construir una Comunidad Norteamericana". El informe proponía 39 recomendaciones específicas cuyo objetivo era llegar a hacer desaparecer de facto las fronteras y de establecer un único espacio económico asegurado, gracias a un acuerdo político norteamericano entre los Estados Unidos, Canadá y México.

 

En pocas palabras, la recomendación central del grupo de trabajo era constituir, a partir de 2010 (¡¡¡en solamente tres años!!!) una comunidad económica asegurada para el conjunto del continente, la Unión Norteamericana, con un perímetro común incluyendo una estructura arancelaria común, un sistema común de seguridad, todo combinado con la emisión de una tarjeta común de tránsito fronterizo. –Se tiene con eso la esencia del proyecto para una "Integración Profunda": un único mercado, una única frontera económica, y un único sistema oficial de seguridad. Por el momento nadie tiene la idea de una "sola bandera" o de una "misma moneda", pero eso podría venir a largo plazo.

 

Es este proyecto que fue objeto de debates en cumbres políticas realizadas en Waco, Texas, en 2005, con el fin de hacer el lanzamiento, continuadas en marzo de 2006, en Cancún, México. En esta última cumbre, se acordó crear a un Consejo de la Competitividad Norte- Americana, compuesto de 30 hombres de negocios provenientes en número igual de cada país. Es ahora a este grupo de trabajo trinacional que incumbe establecer las prioridades del programa SPP y controlar el proceso de integración profunda gracias a transformaciones gubernamentales en los tres países. – Los días 20 y 21 de agosto próximo, en una Cumbre en el Castillo Montebello, situado en Montebello, Quebec, el presidente estadounidense George W. Bush, el primer ministro canadiense Stephen Harper y el presidente mexicano recientemente elegido, Felipe Calderón, se encontrarán para discutir de los progresos registrados en el desarrollo del programa SPP, en lo que será la tercera Cumbre.

 

La mayoría de los Canadienses pensaban, hasta hace poco, que la iniciativa trilateral emprendida tenía por objeto sobre todo facilitar el comercio y los viajes entre los tres países, de una manera compatible con las nuevas exigencias de seguridad que resultaron desde los acontecimientos del 11 de septiembre 2001.En efecto, si era ese el único objetivo de estos debates trilaterales a nivel político y burocrático, los cuales por otra parte comenzaron a partir de 2001, la mayoría aceptaría que es necesario llegar a nuevos acuerdos administrativos con el fin de reducir la duración de las demoras de los coches y camiones en los puestos fronterizos, sea mediante la ampliación de las instalaciones físicas, sea por la instauración de pre-aduanas. En este sentido, la gente no tendría el temor de ver a su Gobierno prepararse para abandonar pedazos enteros de soberanía nacional.

 

Más de uno sospecha, sin embargo, que las largas líneas de camiones canadienses que se observan frecuentemente a los puestos fronterizos estadounidenses, seis años después del 9/11, dan prueba de una cierta mala fe por parte del gobierno estadounidense, que parece utilizar la amenaza terrorista para acrecentar su proteccionismo y para ejercer presiones indebidas sobre el gobierno relativamente inexperto de Stephen Harper. Los canadienses no olvidan, en efecto, cómo el gobierno de George W. Bush se ha negado a someterse a los resultados de los numerosos juicios de los tribunales de arbitraje del NAFTA, y ha forzado el Canadá a aceptar un acuerdo de comercio regulado para la madera de construcción.

 

Sea como fuese, uno debe aceptar la evidencia de que los objetivos del proyecto "Integración Profunda" van mucho más lejos que la simple reducción de los períodos de demora en los puestos fronterizos. Estos objetivos son muy numerosos, muy controvertidos y muy aventurados para la soberanía nacional del Canadá, ya que van mucho más lejos que aumentar simplemente las instalaciones fronterizas y armonizar las medidas de control para los flujos comerciales y turísticos.

 

Realmente, el objetivo último de la operación "Integración Profunda" es llegar a crear a una Unión Norteamericana de carácter político, y no solamente económico, dentro del cual los tres países, sobre todo un país como el Canadá, vendrían a perder elementos importantes de su soberanía nacional. Sería una estructura política y económica que se asemejaría a la Unión Europea, con sus dos docenas y aún más países miembros, pero que tomaría en Norteamérica una coloración imperialista. - El NAFTA se transformaría en una unión aduanera y forzaría a los dos países menos poderosos a adaptar sus leyes y reglamentos para que se ajusten a las leyes y reglamentos estadounidenses, incluida la obligación de ajustarse a las políticas estadounidenses en cuanto a defensa y política exterior.

 

Como se ve, se está bastante lejos de la idea de facilitar simplemente los controles fronterizos para el movimiento de los bienes y personas. Lo que estas Cumbres tenidas en secreto contemplan es más bien la creación una nueva alianza política global entre los Estados Unidos, Canadá y México. Pero, debido a la fuerza de la gravedad, eso significaría, en la práctica, que los Estados Unidos harían del Canadá, y hasta un determinado punto de México, casi colonias de los EE.UU. - En efecto, los Estados Unidos son una especie de elefanta que hace lo que se le viene a la cabeza, sobre todo desde que es dirigido por el tándem Bush-Cheney, mientras que el Canadá y México hacen, lo mejor que pueden, respectivamente el papel de un pequeño castor y un pequeño zorro a su lado. Esto podría tener como consecuencia deteriorar considerablemente la calidad de la democracia canadiense.

 

Y, es allí donde la albarda hiere. En cuanto un país de tamaño medio acepta fusionar su política de la defensa con la de un gran país –como son los Estados Unidos, que por añadidura son imperialistas–, se vuelve muy difícil para el país conservar una política exterior autónoma. - Su soberanía nacional corre el riesgo entonces de reducirse y comprometerse de una manera irreversible.

 

Son numerosos los canadienses que temen con justa razón que el proyecto de "Integración Profunda" que es actualmente objeto de debates, y que se agita agresivamente en algunos medios, obligue a Canadá a dejar caer toda veleidad de tener una política exterior independiente de la de los Estados Unidos, a ver sus Fuerzas Armadas pasar a ser dependientes de las de los Estados Unidos, y, - a abandonar su control sobre los ingresos económicos y el desarrollo de sus recursos naturales, especialmente el control sobre los recursos en petróleo y gas, así como sobre los recursos hidráulicos e hidroeléctricos.

 

Algunos entreven incluso el día en que se harán sentir presiones para que el Canadá abandone el dólar canadiense, en favor de el dólar estadounidense, provocando por el hecho mismo la pérdida de independencia para sus políticas monetarias y fiscales. ¿Si estas aprehensiones e inquietudes pueden parecer exageradas, podemos sin embargo preguntarnos sobre la magnitud de las precauciones que se están tomando para salvaguardar la soberanía y la independencia del Canadá? ¿Cuáles serían los fundamentos democráticos de una unión política ampliada? ¿Cuáles son los costes políticos y económicos con relación a las ganancias económicas anunciadas? No se ha emprendido estudio alguno, que yo sepa, que haya evaluado correctamente estas cuestiones con el fin de proporcionar un esclarecimiento válido para un debate público de buena calidad.

 

Por lo tanto, estamos forzados a sacar la conclusión que el proyecto para una "Integración Profunda" y avanzada de Canadá en el seno americano es fundamentalmente defectuoso, si no sencillamente subversivo a nivel político. No hay ningún debate público articulado sobre lo que está en juego, aunque tarde o temprano el gobierno minoritario de Stephen Harper deberá necesariamente consultar y convencer a la población canadiense antes de formular las leyes que permitirían concretar la aplicación del proyecto.

 

Tal debate público no tuvo lugar hasta ahora. Todo al contrario, todo parece ser hecho para impedir a la población seguir el hilo de lo que se discute, ya que todo se desarrolla a puertas cerradas. Con esto debería bastar para plantearse dudas, aunque estos debates a más alto nivel político no tienen aún fuerza de ley. En un futuro más o menos alejado, los acuerdos ad hoc que son actualmente objeto de debates deberán concretarse en acuerdos formales o incluso insertarse en un nuevo Tratado entre los tres países. Se niega que sea esa la intención, pero la lógica de la operación aboga mucho por tal desenlace.

 

Personalmente, creo que lo que está en juego es suficientemente importante como para que, tarde o temprano, se realice un referéndum pan-canadiense sobre toda la cuestión de la "Integración Profunda". En efecto, es imposible decidir con justicia sobre un tema de tal trascendencia en el marco de una elección general, ya que un partido político puede tomar el poder con una minoría de votos entreverándose entre varios otros partidos. Una elección general no puede aportar la legitimidad requerida por un proyecto político de semejante trascendencia. Para lograrse, sería necesario un referéndum pan-canadiense en el que la población soberana pueda pronunciarse sobre la cuestión.

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Nota del Traductor: Se han omitido los hipervínculos del texto original que llevaban a textos en francés no traducidos al español, salvo los de Wikipedia que se omitieron por tratarse solo de información general.

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Rodrigue Tremblay es profesor emérito de economía en el Universidad de Montreal, y puede contactarse con él en: rodrigue.tremblay@yahoo.com.

Es autor del libro ‘The New American Empire (El Nuevo Imperio Americano).

Su blog: www.thenewamericanempire.com/blog

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Fuente: http://www.thenewamericanempire.com/tremblay=1072b

Artículo original publicado el 9 de agosto de 2007

Sobre el autor

Guillermo F. Parodi y Horacio Garetto son miembros de Cubadebate y Rebelión. Parodi es también miembro de  Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor, al revisor y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=3599&lg=es

 

 

 

5.

www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=3219&lg=es

 

Imperialismo y fascismo crecientes en Estados Unidos

 

AUTOR:   Rodrigue TREMBLAY

Traducido por  Mar Rodríguez

 

«Si la tiranía y la opresión ocupan esta tierra, será como luchar contra un enemigo extranjero

James Madison (1751-1836), cuarto presidente de Estados Unidos y autor de la Constitución.

 

«Cuando el fascismo entre en Estados Unidos, vendrá envuelto en la bandera y portando la cruz

Sinclair Lewis, It Can't Happen Here, 1935.

 

«Los desgraciados acontecimientos en el extranjero nos han vuelto a enseñar dos sencillas verdades sobre la libertad de un pueblo democrático. La primera es que la libertad de una democracia no está a salvo si el pueblo tolera el crecimiento de un poder privado hasta tal punto que se vuelva más fuerte que el estado democrático mismo. Eso es, en resumen, fascismo: la posesión del gobierno por parte de una persona, grupo u otro poder privado controlador

Franklin D. Roosevelt (1882-1945), 32.º presidente de Estados Unidos.

 

«... Un imperio es despotismo y un emperador es un déspota, sin límites legales ni nada que no sea su propia voluntad; es una tiranía más absoluta que la monarquía absoluta. Pues, aunque la voluntad de un monarca absoluto es la ley, sus edictos deben registrarse en los parlamentos. Esta formalidad no resulta necesaria en un imperio.»

John Adams (1735-1826), segundo presidente de Estados Unidos.

 

«Soy el comandante en jefe, ¿sabe?, no necesito explicar nada, no tengo que explicar por qué digo las cosas. Eso es lo interesante de ser presidente. Quizá tenga que explicarme alguien por qué dice algo, pero yo no siento que deba una explicación a nadie.»

George W. Bush, citado en el libro Bush at War de Bob Woodward.

 

Puede ser, en parte, a consecuencia de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y la sensación de una creciente amenaza externa de los islamistas fanáticos, pero resulta indudable que en los Estados Unidos del siglo XXI están aumentando el imperialismo hacia fuera y el fascismo hacia dentro. Resulta sorprendente porque, junto con el comunismo totalitario, estas fueron precisamente las enfermedades políticas más desastrosas del siglo XX contra las cuales lucharon Estados Unidos y otros países democráticos. Provocaron dos guerras mundiales y convirtieron el siglo XX en el más sanguinario de la historia de la humanidad. La evolución resulta importante no sólo para Estados Unidos, sino también para los demás países democráticos, porque si Estados Unidos, con una de las mejores constituciones democráticas del mundo, cae en una forma de totalitarismo benévolo, ¿cuál es la suerte de la democracia en el resto del mundo?

 

Antes de continuar, vamos a definir algunos términos. ¿Qué es imperialismo? ¿Qué es fascismo? Y ¿qué es el totalitarismo? ¿Qué es democracia?

 

En primer lugar, imperialismo es el uso de la fuerza en las relaciones internacionales fuera del ámbito legal y de las exigencias de la autodefensa, con el objeto de tomar el control de países extranjeros, su población y sus recursos, y con la expresa intención de cambiar su cultura o sistema de gobierno.

 

—El mejor libro sobre imperialismo es la obra de J.A. Hobson, Imperialismo (1902).

 

En segundo lugar, el fascismo es un régimen político caracterizado por un alto grado de concentración del poder en el estado, en un partido político o en una persona, acompañado de una forma mesiánica y beligerante de nacionalismo, mediante la usurpación de las prerrogativas legislativas y judiciales por la rama ejecutiva del gobierno, la supresión de las libertades individuales en el país, la adoración de los símbolos nacionales como la bandera, el aumento del militarismo y la expansión militar en el extranjero, a menudo para vengar alguna supuesta humillación.

 

—Uno de los mejores libros sobre fascismo es la obra Anatomía del fascismo (2004) de Robert O. Paxton.

 

En tercer lugar, el totalitarismo es un concepto amplio que se refiere al ejercicio del poder por un partido o por una persona en un país mediante la fuerza, sin restricción de leyes ni normas.

 

—Quizá el mejor libro sobre totalitarismo sea Los orígenes del totalitarianismo (1958), de Hannah Arendt.

 

Por último, la democracia es una forma de gobierno en la cual las preferencias de los ciudadanos son de crucial importancia para la adopción de políticas públicas y las personas eligen un gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo. Se basa en la regla de la ley, la descentralización y la separación de poderes, y en la protección de las libertades fundamentales y los derechos individuales. Es la antítesis del imperialismo, el fascismo y todo tipo de totalitarismo.

 

— Un análisis clásico de la democracia de estilo estadounidense es el de Alexis de Tocqueville en La democracia en América (1835).

 

Analicemos algunos de los hechos y acontecimientos que han tenido lugar en los últimos tiempos en Estados Unidos. Cuando se unen para formar un todo, constituyen un marco político y legal muy robusto que podría permitir al presidente George W. Bush o a cualquier otro político dirigir Estados Unidos con decretos, en lugar de mediante la voluntad del pueblo.

 

En primer lugar, se encuentra la doctrina neoconservadora imperialista adoptada por el gobierno de Bush y Cheney, que se utilizó para iniciar la invasión militar ilegal de Irak en marzo de 2003. Esto obedecía a la doctrina imperialista de Bush de guerras preventivas, unilateralidad internacional y supremacía militar asertiva estadounidense en todo el mundo. Según la doctrina de política exterior de orgullo desmedido, Estados Unidos podría invadir cualquier país, especialmente en Oriente Medio, para imponer un gobierno democrático local favorable a Estados Unidos y sus aliados. El país ocupado se convertiría entonces en un modelo para otros países, los cuales adoptarían el mismo tipo de régimen político e iguales políticas. Ya conocemos todos el resultado que ha obtenido esta doctrina imperialista en Irak y sus desastrosas consecuencias.

 

La doctrina de Bush de 2002, al afirmar el derecho de Estados Unidos a invadir otros países por razones vagas de ingeniería social, construcción de la nación o cambio de régimen, es contraria a los principios de Nuremberg y a la prohibición de las guerras agresivas que se hace en la Carta de las Naciones Unidas, ideas ambas que habían tenido un fuerte apoyo de los líderes estadounidenses hace sesenta años. Por ejemplo, la Carta de Nuremberg estipula que: «El inicio de una guerra de agresión... no sólo es un crimen internacional, es el crimen internacional supremo». En cuanto a la Carta de la ONU, su preámbulo afirma que se ha establecido «para evitar el azote de la guerra a las generaciones venideras».

 

En segundo lugar, en un modo que recuerda vagamente al régimen de Adolf Hitler con la suspensión del derecho de habeas corpus en Alemania el 28 de febrero de 1933, el régimen de Bush y Cheney también ha suspendido ese mismo derecho en Estados Unidos. En efecto, el 17 de octubre de 2006, el presidente George W. Bush firmó la ley S.3930 sobre Comisiones Militares, que elimina el derecho de habeas corpus para extranjeros acusados de terrorismo y para estadounidenses y extranjeros calificados como «combatientes enemigos» por la rama ejecutiva. Según esta ley, cualquier persona, ciudadana o no, puede verse privada de la protección del proceso debido a capricho de la rama ejecutiva y permanecer en prisión por tiempo indefinido sin recurso legal. Estados Unidos es probablemente el único país del mundo que, tras haber suspendido el derecho de habeas corpus, continúa calificándose de país «democrático».

 

Tercero: la Ley sobre autorización de defensa de 2006  (H.R. 1815), aprobada por el congreso el 30 de septiembre de 2006 y ratificada por el presidente George W. Bush el 17 de octubre de 2006, autoriza al presidente a imponer la ley marcial en el caso de que se produzca un «incidente» terrorista, si él u otros funcionarios federales perciben una alteración del «orden público». Podría aplicarse la ley marcial, por ejemplo, como respuesta a un ataque terrorista, pero no se excluye la posibilidad de que se imponga si algunas protestas contra la guerra se convirtieran en acciones desordenadas, o después de algún disturbio político importante. Puesto que el gobierno actual de Bush y Cheney no halló problema alguno cuando declaró una guerra en otro país con un pretexto, ¿qué les impediría imponer la ley marcial en el país con otro pretexto?

 

En cuarto lugar, debemos recordar que cuando el  Congreso aprobó la Ley sobre insurrección en 1807, el objetivo era la importante restricción de la capacidad del presidente para desplegar el ejército en Estados Unidos. La Ley de Posse Comitatus de 1878 reforzó estas restricciones al imponer una condena a dos años de prisión a cualquier persona que utilizará al ejército en Estados Unidos sin permiso expreso del Congreso. En efecto, su sección 1385, (uso del ejército y la aviación como posse comitatus), en su enmienda posterior, establece que: «Quienquiera que, a excepción de los casos y las circunstancias expresamente autorizados en la Constitución o mediante una ley del Congreso, utilice de forma voluntaria alguna parte del ejército o de las fuerzas aéreas como posse comitatus o de otro modo para ejecutar la ley, será multado según esta sección o encarcelado durante no más de dos años, o ambos».

 

Todas estas protecciones han quedado eliminadas. En efecto, la adopción de la Ley de autorización de la defensa nacional para el año fiscal 2007 (H.R. 5122) cambió el nombre de la disposición clave en el libro de estatutos de «Ley contra la insurrección» a «Ley sobre la obligación del cumplimiento de las leyes para restaurar el orden público». Mientras la Ley contra la insurrección de 1807 en Estados Unidos establecía que el presidente sólo podría desplegar las tropas en el país «para aplastar, en un estado, toda insurrección, violencia doméstica, combinación ilegal o conspiración», la nueva ley permite al presidente, no sólo declarar la ley marcial y gobernar por decreto, sino también tomar el mando de las tropas de la Guardia Nacional sin la autorización de los gobernadores de los estados. La ley también aumenta la lista de los casos permitidos para la proclamación de la ley marcial, con los «desastres naturales, epidemias u otra emergencia de sanitaria grave, ataque o incidente terrorista u otro problema», cuyo ámbito no se limita ni queda definido. Se han eliminado todas las salvaguardas contra el uso del ejército en el país en favor de la concesión de nuevos poderes al presidente, que puede hacerlo casi a capricho.

 

En quinto lugar, la directiva presidencial sobre seguridad nacional, firmada por el presidente George W. Bush el 4 de mayo de 2007, hecho que no recibió cobertura en los medio de comunicación estadounidenses mayoritarios ni se comentó en el Congreso de Estados Unidos, va incluso más allá y declara que, en el caso de que se produzca un «acontecimiento catastrófico», el presidente puede convertirse en un dictador de hecho: «El presidente liderará las actividades del gobierno federal para garantizar el gobierno constitucional».

 

En sexto lugar, el 15 de marzo de l2004, la Casa Blanca de Bush y Cheney autorizó, sin aprobación del Ministerio de Justicia y sin tener en cuenta las objeciones del entonces fiscal general, John Ashcroft, el programa de espionaje doméstico y escuchas telefónicas sin supervisión judicial adecuada. Esto fue un programa ilegal de espionaje doméstico, puesto que violaba la Ley sobre vigilancia en el extranjero mediante el espionaje, de 1978, que establecía un panel de jueces para decidir en secreto sobre las solicitudes de permiso para las escuchas telefónicas. Cuando un gobierno comienza a quebrantar la ley, no hay modo de saber de antemano adónde y hasta dónde llegará. Es campo abierto.

 

Por último, sobre la práctica de someter a tortura y otros tratamientos degradantes a los detenidos, a pesar de la clara obligación de no hacerlo según la legislación internacional y estadounidense, resulta verdaderamente sorprendente que el gobierno de Bush y Cheney necesitaran un recordatorio del Tribunal Supremo en junio de 2006, explicando que debían cumplir el Convenio de Ginebra. Al parecer, a ellos no se les había ocurrido.

 

Hay siete hechos ominosos entre los más graves, algunos de los cuales han pasado claramente inadvertidos en Estados Unidos, pero que harían revolverse en sus tumbas a los padres de la Constitución estadounidense, si pudieran ver lo que se está haciendo con su obra. Técnicamente, el ciudadano medio continúa disfrutando en Estados Unidos de bastante libertad personal, pero esto podría cambiar en menos que canta un gallo o, más exactamente, en lo que se tarda en estampar una firma. No cabe duda de que durante los últimos seis años el gobierno de Bush y Cheney ha llevado a Estados Unidos hacia el imperialismo y el fascismo.

 

Esto no niega que vivimos en tiempos difíciles y peligrosos, pero los estadounidenses deben rezar para que no se produzca ningún acontecimiento catastrófico durante el gobierno de George W. Bush, porque dispone de todos los mecanismos y dispositivos necesarios en marcha para suspender las libertades civiles e imponer un régimen fascistoide a los estadounidenses cuando se presente una excusa. Este es un pensamiento esclarecedor.

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Rodrigue Tremblay es profesor emérito de economía en el Universidad de Montreal, y puede contactarse con él en: rodrigue.tremblay@yahoo.com.

Es autor del libro ‘The New American Empire (El Nuevo Imperio Americano).

Su blog: www.thenewamericanempire.com/blog

y

www.TheCodeForGlobalEthics.com/______________________________________________________________

Fuente: http://www.thenewamericanempire.com/tremblay=1069

 

Artículo original publicado el 2 de julio de 2007

Sobre el autor.

Mar Rodríguez es miembro de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar a sus autores y la fuente.

URL de este artículo en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=3219&lg=es

 

 

4.

20 Citas del presidente George W. Bush

Por Rodrigue Tremblay

12 Diciembre 2006

 

1. Creo que Dios quiere que yo sea presidente.”

["I believe God wants me to be president" is a Bush statement during a meeting with Rev. Richard Land, head of the public policy arm of the Southern Baptist Convention, in 1999.]

 

2. [Fui] “escogido por la gracia de Dios para dirigir en ese momento.”

 ([I was] "chosen by the grace of God to lead at that moment", is a Bush quotation reported by Michael Duffy in Time magazine immediately after 9/11.)

 

3. “Dios me dijo que atacara a Al Qaeda y los ataqué, y entonces me instruyó que atacara a Sadam, lo que hice, y ahora estoy determinado a solucionar el problema en Oriente Próximo.”

["God told me to strike at al-Qaeda and I struck them, and then he instructed me to strike at Saddam, which I did, and now I am determined to solve the problem in the Middle East. " comes from a remark made by Bush to Palestinian negotiator Nabil Shaath, made to and reported by BBC News on Thursday, October 6 2005.]

 

4. “Confío en que Dios habla a través de mi persona. Sin eso, no podría hacer mi trabajo.”

["I trust God speaks through me. Without that, I couldn't do my job" is a Bush remark to a group of Amish people he met with privately on July 9, 2004, and as published by the Lancaster New Era, July 16, 2004.]

 

5. “El problema con los franceses es que no tienen una palabra para “entrepreneur” (empresario, en inglés y francés)

["The problem with the French is that they don't have a word for 'entrepreneur'" comes from a remark made by Bush during a discussion of the French economy during the 2002 G8 summit in Kananaskis, Alberta, as reported in The Times (London), July 9, 2002.]

 

6. “Vean, en mi línea de trabajo hay que repetir permanentemente cosas una y otra y otra vez para que la verdad sea comprendida, algo como catapultar la propaganda.”

["See, in my line of work you got to keep repeating things over and over and over again for the truth to sink in, to kind of catapult the propaganda." comes from  remarks Bush made during a Social Security Conversation at the Athena Performing Arts Center in New York on May 24, 2005.]

 

7. “Sólo quiero que ustedes lo sepan, cuando hablamos de guerra, en realidad hablamos de paz.”

["I just want you to know that, when we talk about war, we're really talking about peace"  is taken from a Bush speech at the Department of Housing and Urban Development, Washington, D.C., June 18, 2002.]

 

8. “Esta noción de que USA se está preparando para atacar a Irán es simplemente ridícula. Y, habiéndolo dicho, todas las opciones están sobre la mesa.”

["This notion that the United States is getting ready to attack Iran is simply ridiculous. And having said that, all options are on the table" is a widely known remark that Bush made during a press conference, after a meeting with EU leaders, in Brussels, Belgium, on February 22, 2005.]

 

9. “Lo más importante para nosotros es encontrar a Osama bin Laden. Es nuestra prioridad número uno y no descansaremos hasta que lo encontremos.”

["The most important thing is for us to find Osama bin Laden. It is our number one priority and we will not rest until we find him" was recorded at a Bush White House press conference in Washington, D.C., on September 13, 2001.]

 

10. “No sé dónde está Bin Laden. No tengo la menor idea y en realidad no me importa. No es tan importante. No es nuestra prioridad.”

["I don't know where bin Laden is. I have no idea and really don't care. It's not that important. It's not our priority" was recorded at George W. Bush's White House press conference in the James S. Brady Briefing Room, Washington, D.C., on  March 13, 2002.]

 

11. “Encontramos las armas de destrucción masiva. Encontramos laboratorios biológicos… para los que dicen que no hemos encontrado los artefactos de fabricación prohibidos o las armas prohibidas, se equivocan, los encontramos.”

["We found the weapons of mass destruction. We found biological laboratories...for those who say we haven't found the banned manufacturing devices or banned weapons, they're wrong, we found them" is a statement Bush made in Washington, D.C., on May 29, 2003.]

 

12. “Oh, no, no vamos a tener ninguna pérdida [en Irak]”

["Oh, no, we're not going to have any casualties [in Iraq]" is a statement made by Bush during a discussion in early 2003 about the Iraq war with Christian Coalition founder Pat Robertson in Nashville, Tennessee, and as quoted by Robertson himself.]

 

13. “Brownie (Michael Brown de FEMA, encargado de la ayuda a New Orleans), estás haciendo un tremendo trabajo.”

["Brownie (Michael Brown of FEMA), you're doing a heck of a job" is still fresh in everybody's memory; it is a public  statement made by Bush about Michael D. Brown, head of Fema, following Hurricane Katrina, at Mobile Regional Airport in Mobile, Alabama. on September 2, 2005.]

 

14. “Si esto fuera una dictadura, sería muchísimo más fácil, mientras yo sea el dictador.”

["If this were a dictatorship, it'd be a heck of a lot easier, just so long as I'm the dictator" is taken from an audio clip of President-elect George W. Bush, at a photo-op with congressional leaders during his first trip to Capitol Hill, Washington, D.C., December 18, 2000; it was also reported on Online NewsHour, Washington, DC, December 18, 2000.]

 

15. “Esa gente está tratando de quebrantar la voluntad de los ciudadanos iraquíes, y quieren que nos vayamos… Creo que al mundo le iría mejor si nos fuésemos… ”

["These people are trying to shake the will of the Iraqi citizens, and they want us to leave...I think the world would be better off if we did leave..."/This was said by Bush during the presidential debate of September 20, 2004.]

 

16. “Nuestros enemigos son innovadores e imaginativos, y nosotros también. Nunca dejan de pensar en nuevas maneras de dañar a nuestro país y a nuestro pueblo, y nosotros tampoco.”

["Our enemies are innovative and resourceful, and so are we. They never stop thinking about new ways to harm our country and our people, and neither do we."/Bush's remarks video clipped in Washington, D.C., as he signed the Defense Appropriations Act for Fiscal Year 2005, on August 5, 2004.]

 

17. ”No tengo ni la más mínima idea de lo que pienso sobre la política internacional, exterior.” 

[“I don’t have the foggiest idea about what I think about international foreign policy” can be found in Bob Woodward's book "State of Denial".]

 

18. “Soy el comandante –ven, no necesito explicar– no tengo que explicar por qué digo cosas. Es lo interesante de ser presidente.”

["I'm the commander — see, I don't need to explain — I do not need to explain why I say things. That's the interesting thing about being president." can be found in Bob Woodward's book "Bush at War".]

 

19. “Tampoco soy muy analítico. Ustedes saben que no paso mucho tiempo pensando en mí, sobre por qué hago cosas.”

["I'm also not very analytical. You know I don't spend a lot of time thinking about myself, about why I do things" was recorded by journalists aboard Air Force One, on June 4, 2003.]

 

20. “Muchos iraquíes pueden oírme esta noche en una emisión traducida por radio, y tengo un mensaje para ellos: Si debemos comenzar una campaña militar, será dirigida contra los hombres sin ley que gobiernan su país y no contra ustedes.”

["Many Iraqis can hear me tonight in a translated radio broadcast, and I have a message for them: If we must begin a military campaign, it will be directed against the lawless men who rule your country and not against you" comes from the transcript of a Bush speech made on March 17, 2003, days before the U.S.-led invasion of Iraq.]

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Rodrigue Tremblay es profesor emérito de economía en el Universidad de Montreal, y puede contactarse con él en: rodrigue.tremblay@yahoo.com. Es autor del libro ‘The New American Empire (El Nuevo Imperio Americano). Su blog: http://www.thenewamericanempire.com/blog

 

 

 

3.

N.B.: Traducido del inglés por Agaustin Funes, Argentina

 

6 de Noviembre 2006

El Mercado de las Armas y la Carrera Armamentística

por Rodrigue Tremblay

 

 

"Un hombre puede contruirse un trono de bayonetas, pero no puede sentarse en el."

William Ralph Inge

 

"¿Cuál es la idea de tener esta supremacía militar...si es que no la podemos utilizar?"

Madeleine Albright, Ex-embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas y Ex-Secretaria de Estado.

 

"No es una exageración decir que es claro el interés de los mayores exportadores de armamentos del mundo de asegurarse que alguna esté ocurriendo siempre en algún lugar."

Marilyn Waring  (Counting for Nothing)